Propósitos. La evaluación de fin de año.

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En la recta final del año es común que las personas hagan una retrospectiva de las metas que cumplieron, en algunos casos hay alegría y en otros una reestructura, no obstante, ¿a qué se debe que a veces cumplimos las metas y otras no tanto? A continuación, abordamos el asunto.

Una de las primeras cosas que debemos cuestionarnos acerca de establecer un propósito es si éste es alcanzable. Mucha gente termina tirando dinero en inscripciones al gimnasio, dietas balanceadas, cigarros electrónicos, libros sobre cómo mejorar las finanzas, administrar el tiempo, mejorar las relaciones, crecer en el trabajo, comunicarse mejor, enfocar metas…dejar de leer autoayuda, etc., los temas son tan variados como la oferta en libros.

La industria de la autoayuda incrementa ventas a inicio de año, de igual forma que los gimnasios venden membresías.

La motivación está, sin embargo, ¿por qué se esfuma? En la mayoría de los casos es debido a que las personas buscan una satisfacción inmediata, podríamos hablar de que es debido a que en la era tecnológica todo es más rápido.

Pero la verdad es que las personas abandonan sus propósitos desde antes que los teléfonos fueran más inteligentes que uno.

En el imaginario de enero, dejar de fumar, de beber, hacer ejercicio, dieta, pasar tiempo con la familia, conseguir un mejor trabajo, etc., etc., es sumamente sencillo, sin embargo, en la realidad de noviembre podemos ver que no lo es; que para dejar hábitos hay que tener hábitos nuevos, que existen un sinfín de cosas qué hacer antes de cumplir esas metas que llevan años reestructurándose durante las doce campanadas.

La clave está en dos cosas, simples a simple vista, pero complejas de fondo. La primera es el componente emocional adornado con el espíritu de un nuevo año, el cerebro (ayudado por la mercadotecnia) ve como punto de salida el nuevo día, del nuevo mes, del nuevo año, ajá, qué mejor fecha para ser mejor, más feliz, más saludable, más…pero ¿qué sucede cuando pasa la embriaguez del olor a nuevo? poco a poco vamos dejando los propósitos atrás.

Y continuando con el componente emocional, en términos románticos cada día inicia un nuevo ciclo de 365 días, es decir, a diario existe la oportunidad de atender el malestar convertido en propósito de tener, hacer, vivir o ser aquello que deseamos, sin embargo, en ocasiones nos saturamos de lo que debemos o no hacer, e incluso podemos ser duros con nosotros mismos cuando abandonamos las metas juzgándonos y luego lamiendo las heridas autoinfligidas con algo de condescendencia ¡ya será para el próximo año!

El segundo componente es más social, está relacionado con el cómo nos relacionamos con el exterior, tiene que ver con la siguiente pregunta ¿sabes distinguir lo que flota de lo que no?, fácil cierto, ahora imagina lo siguiente: aquello que flota es lo que haces todos los días, aún los hábitos que quieres cambiar son las motivaciones tanto internas como externas.

Aquí dos ejemplos de ello, el propósito de dejar de fumar es porque sabemos que hace daño a la salud (motivación interna), sin embargo, fumar está asociado a cuestiones de convivencia (motivación externa) o de “alivio” del estrés (motivaciones combinadas), si no exploras alternativas de convivencia y de manejo del estrés, dentro de tu propósito, difícilmente lograrás este saludable objetivo. El otro ejemplo tiene que ver con el ejercicio, piensa en si quieres tener el cuerpo de tu artista favorito (motivación externa), un estereotipo de belleza difícilmente dará con una motivación interna, como pueden ser los estados de bienestar que se producen después de ejercitarse. Es decir, si pasas horas del mes de enero…o de los primeros tres días del mes…mirando el espejo del gym viendo cómo crece el músculo o se reduce la barriga haciendo frenéticamente ejercicios, para después estar literalmente molido por las contracturas y peor aún sin rastro alguno de haber hecho avances, posiblemente lo abandones pronto.

A este punto te preguntarás cuáles son las alternativas o por qué hay personas que sí consiguen alcanzar sus metas y objetivos.

Ojo que tienes bastante tiempo para desarrollar tus propósitos de forma más adecuada, si no lo haces y te acuerdas de estas líneas mientras tienes la boca llena de uvas, recuerda también esto: no importa, cualquier día es un buen día para comenzar, para tener éxito hay que elaborar un plan a la medida.

Los propósitos tienen una ventaja, nos hacen ver qué cosas queremos hacer, pero hemos venido dejando para luego, así que hay que saber escucharlos, ya que seguramente queremos seguirlos para conseguir algún beneficio. Imagínate que estás ahí oyendo las doce campanadas y tienes que hacer tus propósitos a toda prisa, ahora haz lo siguiente:

a) Escríbelos, uno a uno piensa en ellos, siéntelos, ¿cómo será cuando los obtengas?, ¿son acordes a tus valores?, ¿están ligados a tus motivaciones internas o externas? Ahora explora qué tienes que hacer para conseguirlos, recuerda que si los estableces como una meta deben de tener pequeños objetivos a corto, mediano y largo plazo. ¿Cuáles son las causas probables por las que los abandonarías? ¿Sólo depende de ti conseguirlos o alguien más debe colaborar?

b) Por último, ya que respondas a lo anterior, jerarquízalos. ¿Cuál es más importante para ti? ¿Cuál quieres atender primero? Cuando tengas todo esto te resta un último paso, contrástalos, compártelos, discútelos con alguien, eso los vuelve tangibles y en ocasiones hasta un compromiso, recuerda que éste debe ser contigo mismo.

c) Si reconoces dificultades acércate a un profesional, algunos hábitos que generan problemas quizá tengan un trasfondo que debas trabajar. La armonía requiere muchas veces de acompañamiento. Recuerda que los estados emocionales son eso “estados”, que están en movimiento, que constantemente cambian, que como decimos en México le dan sabor a la vida.

Ahora ya tienes más elementos para construir tus propósitos, ¡recuerda que las uvas no hacen solas el trabajo!

Gracias por la oportunidad de compartir ideas durante este año, deseo que aprendas a disfrutar del confort, a reconocer cuándo hay que moverse, y a vivir, que no implica sólo ser feliz, sino encontrar la armonía en la vida diaria con sus altas y sus bajas, un afectuoso abrazo queridas lectoras.

  • Alex Castro. Terapeuta familiar. Coach sistémico.
  • Presidente Colectivo Bennu, Armonía Emocional.
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