Nuevos modelos de familia con hijos y sin hijos

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¿Qué hace a una familia, familia?

Las familias han cambiado con el paso del tiempo, eso es un proceso inevitable ya que situaciones como la cultura, el momento histórico y la organización social generan dichos cambios, a continuación, abordaremos algunas distinciones sobre los nuevos modelos de familia.

Hagamos un poco de historia, la palabra familia (del latín famulus) se utilizaba para designar el lugar donde esclavos y sirvientes vivían bajo el mismo techo, posteriormente se comenzó a usar para definir el hogar donde vivía el “señor” de la casa, esposa, hijos y sirvientes dentro de un mismo control[1].

¿cómo se definen?

Entonces las familias que no cumplen con estas características ¿cómo se definen? ya llegaremos a ello, primero observemos cuatro funciones básicas que tiene una familia nuclear: la primera tiene que ver con la visión que tiene cada una sobre la sexualidad; la segunda con una cuestión económica, cubrir necesidades específicas para el funcionamiento; la tercera es la de reproducción, la renovación de la sociedad; por último la de socialización, es aquí donde se aprenden costumbres, hábitos y se establece la personalidad.

La investigación sobre las estructuras de familia arroja una gran diversidad de conceptos, familias simétricas, complementarias, de elección, marginadas, multiparental, uniparental, extensas, reconstruidas, etc., todas tienen características generales de lo que comúnmente se conoce como familia tradicional: padre, madre e hijos.

Sin embargo, hoy en día hay personas que deciden vivir en entornos fuera de estas concepciones, principalmente desde la forma en que las familias ser organizan y deciden. Prueba de ello es que cada vez son más las personas que construyen formas de convivencia diferentes a lo que tradicionalmente se veía: la unión libre, la equidad de género, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la decisión de no tener hijos, entre otras ideas que han venido a salpimentar la percepción de familia.

Festejos y celebraciones

Como cultura tenemos celebraciones ligadas al concepto tradicional de familia, los días para festejar a niños y niñas, a nuestras madres y padres. No obstante, ¿qué sucede cuando en una nueva familia no se puede celebrar estas festividades porque no hay hijos y/o porque los padres ya no viven?, la respuesta es más sencilla de lo que se puede pensar, y es que simplemente no se celebra, pero eso no quiere decir que no haya nada que celebrar, para eso en México nos pintamos solos, aunque ese es otro tema.

Pensemos en que el concepto de familia fuera: “conjunto de personas que comparten o no un lazo sanguíneo, que establecen un vínculo emocional, el cual influye en la conducta de los individuos que la conforman, esta influencia está a su vez ligada a los cambios propios del desarrollo y del contexto en el que se desenvuelven, por lo que la familia podrá redefinirse constantemente”.

Veamos la definición anterior desde la perspectiva de la familia tradicional: tenemos a una mujer y un hombre que no comparten (generalmente) un lazo sanguíneo, pero que han establecido uno emocional y ahora viven juntos, conforman una familia de dos, lo que influye en su conducta, no se comportan igual que cuando solteros, comienzan a adaptarse a la vida en pareja. Con la llegada de los hijos la dinámica cambiará, así como con los cambios socioculturales que se pudieran dar.

Lazos y vínculos

En nuestra cultura mexicana, aunque el compadrazgo une familias que no tienen ningún lazo sanguíneo, el “hermanamiento” de las personas en ocasiones va ligado a vínculos de amistad, en donde también las emociones influyen, aun y cuando no se relacione a las costumbres religiosas; amigos se llaman hermanos, amigas se dicen comadres, comparten y se relacionan cual familia. El antropólogo Oscar Lewis, en su polémico libro “Los hijos de Sánchez”, describió parte de estos fenómenos “cultura de la pobreza”.

Sin embargo, la posición socioeconómica no es la única que genera el estrechamiento de estos lazos, aunque desde la concepción romántica de Ismael Rodríguez o de Luis Buñuel, en sus clásicas “Nosotros los pobres” y “El gran calavera” respectivamente, sí se realiza, desde la pobreza, un vínculo más genuino; pero de nuevo ese es otro tema.

Retomemos algunos puntos clave: las familias tienen una función, en ellas se comparten vínculos emocionales y se desarrollan los individuos, entonces si esto hace familia a una familia, podemos decir que pese a que no se tengan los miembros o roles “tradicionales”, encontraremos familias en aquellos grupos de personas que se cuidan amorosamente, salen juntos adelante, tienen afinidad de pensamiento, costumbres y valores, dejan su esencia en la sociedad y permiten que los miembros de esa familia se desarrollen con plenitud.

Como vez en lo anterior caben muchas formas de organizarse, el respeto por las diferencias es vital para el crecimiento de una sociedad, te invito a reflexionar qué hace a tu familia una familia, desde dónde se identifican como tal, ¿se acompañan a lograr la plenitud de todos sus miembros?, a veces no es tan fácil, pero te aseguro vale la pena reflexionarlo de vez en cuando.

MTF. Alejandro Castro Ledesma. Terapeuta familiar, psicólogo, maestro en terapia familiar. Presidente de Colectivo Bennu, Armonía emocional.

Tienes preguntas: ponte en contacto.

[1] En Medina, R. (2011). Cambios modestos, grandes revoluciones: Terapia familiar crítica. México: Red Américas

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